Un recorrido firme hacia el desarrollo de las energías renovables en Argentina

Por Walter Lanosa

El camino de crecimiento para las energías renovables en Argentina se fue visualizando y diagramando paso a paso a lo largo de la última década. Sin embargo, fueron los últimos años los de mayor impulso para el sector, los cuales se presentaron como un facilitador hacia el cumplimiento de compromisos medioambientales internacionales y una alternativa competitiva para la demanda local.

Actualmente casi el 10% de la matriz energética argentina proviene de fuentes renovables. Si bien es una variable que resulta insuficiente frente a las metas establecidas como nación, desde la perspectiva de Genneia es inevitable identificar con orgullo que se cumplieron amplios objetivos pese al contexto y que hoy la empresa representa alrededor del 25% de la energía eólica que se produce en Argentina, y el 20% de toda la energía renovable. Superaremos en los próximos meses los 750 MW de potencia instalada renovable. Todo un gran logro, ya que hemos casi cuadriplicado nuestra potencia instalada en los últimos 4 años.

En 2020 pusimos en marcha un nuevo parque eólico en la ciudad de Necochea (Vientos de Necochea, de 38 MW) y nos encontramos finalizando nuestros tres últimos parques en construcción en la región de Chubut Norte, los cuales inyectarán otros 160 MW de energía limpia al sistema. Creemos y apostamos por el desarrollo sostenible de las energías renovables y siempre hemos estado un paso adelante, poniendo en funcionamiento el primer parque eólico a gran escala del país, el primer contrato entre privados de energía renovable y la primera venta de certificados de reducción de emisiones de CO2. Además, hoy contamos con el parque eólico más grande del país (el Parque Eólico Madryn, con 222 MW de potencia instalada).

Potenciar el futuro

Sin embargo, nos enfrentamos a un contexto que pone un freno y presenta menos oportunidades de desarrollo; las cuales no se vinculan con la agenda política si no con la coyuntura. Este escenario invita tanto al sector público como privado a cambiar la dirección y poner el foco en la eficiencia de la gestión de los recursos.

La administración actual tiene por delante una gran posibilidad para revisar las regulaciones existentes, evaluar las diferentes potencialidades del país y planificar a futuro. Las energías renovables han demostrado su capacidad para ser un vector de crecimiento en la matriz energética argentina y, en condiciones normales, podríamos producir energía renovable al mismo nivel de calidad y costo que los países vecinos.

El paso inicial requiere analizar aquellos proyectos adjudicados en las distintas rondas de RenovAr, que actualmente se encuentran atrasados o incluso frenados en sus plazos de construcción. Estamos convencidos que se debe colaborar con aquellas empresas que han hecho inversión genuina. Los proyectos que se han construido o que han presentado demoras en su entrada en operación comercial o los que presenten reales avances de construcción, teniendo en cuenta el contexto que venimos padeciendo desde mediados del 2018 hasta el presente, no deberían ser objeto de penalidades. En cambio, aquellos emprendimientos que no han tenido más inversión que la de cumplir con los requisitos para ser convalidados en una licitación y obtener una adjudicación con meros fines especulativos, deberían ser evaluados con una óptica donde el Estado proponga su desistimiento por parte del adjudicatario, sin derecho a reclamo alguno, o bien ir por la vía de la ejecución de las cauciones por incumplimiento contractual. Hoy estos proyectos que no se ejecutan son el primer obstáculo para seguir desarrollando energía renovable, ya que han bloqueado las líneas de transmisión que permiten la evacuación de la energía producida.

Siguiendo esta línea, esa capacidad de transporte, una vez liberada, podría ser canalizada para incrementar el portafolio de contratos privados conocido como Mercado a Término de Energías Renovables (MaTER). Actualmente, Genneia cuenta con 15 contratos corporativos con las más diversas empresas, tanto nacionales como multinacionales, siendo un mercado altamente promisorio para los próximos años.

Investigar y crecer

Por último, desde nuestro punto de vista como empresa generadora de energía renovable, hemos de rescatar y constatar la capacidad de adaptación de la compañía y la fortaleza de los contratos para el sector, lo cual nos permitió un desempeño financiero con números sólidos en 2020 y una refinanciación exitosa de las obligaciones financieras ante las medidas del Banco Central.

Si el tramo del camino que estamos atravesando hoy hacia el desarrollo sostenible de las energías renovables en el país, implica potenciar nuestros recursos, entonces la innovación es la respuesta. Desde Genneia ya iniciamos este recorrido al crear un centro de despacho operativo que es un modelo de gestión de nuestros activos renovables y estamos lanzando la prestación de servicios de operación y mantenimiento renovable para terceros. Asimismo, estamos invirtiendo en investigación sobre almacenamiento de las energías y estudiando el potencial del hidrógeno como fuente de generación de energía. Tenemos muchos desafíos en el horizonte, y sin duda, Genneia se encontrará delante de ellos, buscando soluciones innovadoras.

CEO de Genneia.

Fuente: Ámbito

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